“Queremos una mejor democracia para Chile. Una democracia transparente, participativa e inclusiva (...) cuando no hay democracia estamos hablando de cajas negras, donde se ocultan los errores y a sus víctimas, y se puede dar por verdad lo que es mentira. Porque yo quiero una mejor democracia, me preocuparé de asegurar más transparencia.” Presidenta Michelle Bachelet
La reforma constitucional de 2005, que incorpora el nuevo artículo 8, señala claramente que
“el ejercicio de las funciones públicas obliga a sus titulares a dar estricto cumplimiento al principio de probidad en todas sus actuaciones”.
¿Y EN QUÉ CONSISTE EL PRINCIPIO DE PROBIDAD? La ley nº 18.575 orgánica constitucional de Bases generales de la Administración del Estado, indica que el principio de probidad administrativa
consiste en observar una conducta funcionaria intachable y un desempeño honesto y leal de la función o cargo, con preeminencia del interés general por sobre el particular, y cuya inobservancia acarreará responsabilidades y sanciones. En segundo lugar, el principio exige desarrollar la función pública de cara al país, permitiendo y promoviendo el conocimiento de los procedimientos, contenidos y fundamentos de las decisiones que se adopten en ejercicio de ella.
La corrupción es el mal uso del poder público para obtener una ventaja ilegitima, generalmente de forma secreta y privada. Entre estas formas encontramos los sobornos, extorsiones, influencias, fraudes, nepotismo y malversación. Las principales causas de la corrupción son un sistema judicial ineficiente, sanciones muy bajas, falta de valores éticos, falta de transparencia en las decisiones públicas, procedimientos administrativos inadecuados, bajos sueldos de funcionarios y falta de libertad en los medios de comunicación, lo que conlleva como consecuencias la pérdida de confianza en las instituciones, pérdida de igualdad ante la ley, inseguridad jurídica, inestabilidad política, distorsión del gasto público y menores recaudaciones tributarias.
Siendo este fenómeno una realidad mundial, la lucha contra ella y nivel de tolerancia demuestra la madurez política de cada país. Debido a esta lucha, se han formado entidades nacionales e internacionales de carácter público o privado con el objeto de fiscalizar el nivel de corrupción.
A título de ejemplo señalo entre estas entidades la organización
Transparencia Internacional, siendo su principal herramienta la divulgación de información en informes anuales, el que incluye el índice de percepción de corrupción de los países medidos en escala del 1 al 10; y en el plano nacional
Chile Transparente, corporación de derecho privado, sin fines de lucro, que trabaja desde el año 1998 en la promoción de prácticas que mejoren los niveles de transparencia e integridad en nuestro país.
Desde el punto de vista internacional, estamos ranqueado en el lugar 21 con un
índice de percepción de transparencia de 7.3, superando los indices de los países de la región lo que demuestra que nuestro país crece democráticamente y que sus instituciones funcionan con un grado de transparencia aceptable. Sin embargo, todavía falta camino por recorrer ya que no es satisfactorio estar en el número 21 del ranking mundial.
Por otro lado, declarar el principio de transparencia o probidad en la parte dispositiva no es suficiente. Se requiere mayor acceso a la información pública por parte de los ciudadanos, utilizando los medios tecnológicos disponibles. Chile es el país peor ranqueado en cuanto al acceso de la información, estando ahí el desafío de las autoridades para fomentar la iniciativa ciudadana.
Chile tiene una larga tradición de probidad que debemos cuidar y promover aún más. Se trata de un patrimonio nacional reconocido fuera de nuestras fronteras.
Sobre la contingencia de los Planes de Empleo, Chile Deportes o casos como MOP – GATE y EFE, que podrían ser un índice de la corrupción, una sociedad no corrupta no es una sociedad donde no se producen actos de corrupción, sino una en que frente a casos como estos,
reacciona.
No existe un país sin corrupción, lo que existen son países que atacan con seriedad el problema y Chile lo hace. Nuestro país no es corrupto, sino no existirían juicios, comisiones investigadoras y una agenda de transparencia tan amplia al respecto.
José Luís Vásquez L.
1 comentario:
Es cierto, hemos tenido muchos casos de corrupcion en este ultimo tiempo.
Sin embargo, nuestra legislacion es bastante clara y categorica a la hora de velar por el Principio de Probidad Administrativa, el que como se señala tiene su origen en Ley de Bases Generales de la Administracion del Estado (art.54 y sgts) con su posterior cosagracion Costitucional en el art.8 CPR.
Es por ello que no debemos ser tan criticos a la hora de decir que nada se ha hecho para proteger el principio de probidad, al contrario se ha hecho mucho y bastante bien.
Y en fin la mejor forma de evitar la corrupcion e ssencillamente, mejorar los salarios y establecer mas restriciones a la hora de elegir a los profesionales que ocuparan los cargos importantes.
Me parece un buen articulo, y aprobecho de hacer un llamado a los falto de tolerancia de nuestra universidad dejar de sacar los articulos y que mejor ayuden al debate.
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